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“Hoy buscamos volver a la naturaleza con conocimiento”: la UCSE impulsa el título propio de Perito en Desarrollo de Jardines y Huertas

En diálogo el ingeniero agrónomo Eduardo Jorge, coordinador del título propio Perito en Desarrollo de Jardines y Huertas, explicó por qué surge esta propuesta, qué demandas locales la motivan y qué herramientas concretas ofrecerá a quienes quieran formarse en el diseño, cuidado y manejo sustentable de espacios verdes y productivos.
16 marzo, 2026

En un contexto atravesado por la urbanización, el interés creciente por la alimentación saludable y la necesidad de recuperar el vínculo con la naturaleza, la Universidad Católica de Santiago del Estero suma una nueva propuesta formativa: el título propio de Perito en Desarrollo de Jardines y Huertas.

Detrás de esta iniciativa hay una lectura clara de época. Así lo plantea el Ing. Eduardo Jorge, coordinador de la propuesta, quien entiende que hoy existe una búsqueda cada vez más marcada de reconexión con lo natural, especialmente en los ámbitos urbanos. “Lo que se busca es tener más contacto con la naturaleza, y eso uno lo puede lograr a través de los jardines, de los espacios verdes y de las huertas”, señala. En el caso de las huertas, agrega, también aparece un factor decisivo: “hay una fuerte conexión con la mejora en la alimentación, con la búsqueda de alimentos más naturales, con menor contacto con químicos”.

Desde esa mirada, el nuevo trayecto no se limita a enseñar jardinería o cultivo en un sentido tradicional, sino que propone una formación atravesada por criterios de sustentabilidad, respeto ambiental y comprensión de los procesos vivos. La idea, explica Jorge, es trabajar en el desarrollo de jardines, huertas y sectores verdes “sin el agregado de agroquímicos”, buscando siempre una relación armónica con la naturaleza y reduciendo al mínimo la incidencia de plagas a partir de un manejo adecuado del entorno.

La propuesta combina fundamentos teóricos con un fuerte componente práctico. Y allí radica, precisamente, uno de sus principales atractivos. El coordinador remarca que se trata de una propuesta pensada para públicos muy diversos: desde personas que aman la jardinería y siempre quisieron aprender, hasta quienes ya trabajan en el rubro pero desean incorporar herramientas más sólidas y criterios técnicos. “Muchas veces, en el hacer, uno no conoce los fundamentos científicos de por qué una planta se comporta de determinada manera, o por qué las podas se hacen en otoño. Todo eso tiene una explicación que nosotros vamos a ir dando“, afirma.

El recorrido formativo dura un año. Según el Ingeniero, el objetivo no es una especialización excesivamente técnica ni cerrada, sino brindar una base firme, útil y aplicable. “No nos va a permitir profundizar demasiado, pero sí dar aquellos conocimientos científicos básicos para que uno pueda desarrollar criterio”, resume. Ese criterio será, justamente, una de las competencias centrales del egresado: aprender a observar, interpretar y decidir en función de las necesidades reales de cada planta y de cada ambiente.

Esa perspectiva resulta especialmente importante en Santiago del Estero, donde las condiciones climáticas presentan desafíos concretos. “Estamos en una región semiárida”, recuerda el ingeniero. Por eso, uno de los ejes de la formación será el manejo del riego. Y allí introduce una idea sencilla pero reveladora: no se trata de regar “cada cuánto”, sino de aprender a reconocer “cuándo la planta necesita agua”. Ese tipo de razonamiento, explica, es el que la carrera busca instalar: comprender los tiempos y procesos de la naturaleza para que lo plantado no solo sobreviva, sino que prospere.

Las altas temperaturas, las variaciones térmicas, las heladas invernales y la exigencia ambiental propia de la provincia obligan a pensar el trabajo con plantas desde una mirada situada. “Las plantas también se sienten desafiadas, como cualquier ser vivo, en esta amplitud térmica en la que vivimos”, dice Jorge. Por eso, la formación pondrá el acento en una “caja de herramientas” concreta para resolver situaciones del medio local: desde cómo manejar un riego, hasta cuál es el momento oportuno para una poda, un trasplante o el corte de césped, pasando por la ubicación adecuada de determinadas especies.

El título, además, apunta a una inserción amplia. Puede resultar valioso para quienes ya ofrecen servicios de mantenimiento de espacios verdes, para quienes trabajan o quieren trabajar en jardines y parques, y también para quienes deseen mejorar sus prácticas en ámbitos domésticos o convertir esa afición en una salida laboral. En palabras del coordinador, la expectativa es que el estudiante salga con herramientas para “hacerlo mejor, agrandarlo o incluso desarrollarlo como una actividad comercial o profesional”.

Pero el valor de la propuesta no se agota en lo técnico. Uno de los puntos más interesantes de la entrevista con Eduardo Jorge aparece cuando habla de conciencia ambiental. Allí la formación revela una profundidad mayor: no se trata solo de aprender a cuidar plantas, sino de comprender la trama de vida que sostiene a un suelo, a un jardín o a una huerta. “Vamos a estar trabajando fundamentalmente con seres vivos”, subraya. Y no solamente con las plantas: también con el suelo, los microorganismos, la microfauna y todos los ciclos que hacen posible el equilibrio.

En esa línea, propone cambiar la mirada sobre los espacios verdes. No verlos como algo decorativo o aislado, sino como sistemas vivos, con necesidades, ritmos y relaciones. Jorge lo explica con claridad: la naturaleza, cuando funciona sola, encuentra sus propios equilibrios; el desafío humano es intervenir sin romperlos. Incluso cuando se eligen especies que no son propias del lugar, como ocurre muchas veces en jardines urbanos, la clave está en entender qué necesita esa planta y cómo adaptar el entorno para favorecer su desarrollo sin forzar el sistema.

La búsqueda, insiste, es siempre la misma: armonía con la naturaleza. Y esa armonía no es una consigna abstracta, sino un criterio de trabajo que puede traducirse en menos dependencia de químicos, plantas más sanas y entornos más equilibrados.

En cuanto a los destinatarios, el único requisito formal es contar con título secundario. A partir de allí, la propuesta está abierta a personas de distintas edades, trayectorias y ocupaciones. “Lo que nosotros esperamos es que vengan personas con amor por la naturaleza, por crear espacios verdes”, resume Jorge. Desde quienes ya se dedican al cuidado de jardines y huertas hasta quienes desean hacerlo en su casa o explorar una nueva posibilidad laboral.

La figura del coordinador también aporta solidez a la propuesta. Eduardo Jorge es ingeniero agrónomo, cuenta con formación de posgrado y se desempeña como docente universitario. Su trayectoria se vincula además con otra línea fuerte que la UCSE viene desarrollando en los últimos años: la producción orgánica y agroecológica. En ese sentido, el nuevo título propio no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una visión institucional más amplia.

El propio Jorge lo explica al mencionar otras iniciativas de la universidad vinculadas a este eje, como la tecnicatura en producción orgánica y agroecológica, la huerta orgánica demostrativa y el trabajo en producción de semillas orgánicas. “La universidad está tomando fuertemente este tema desde muchas aristas: desde lo curricular, desde la formación, pero también desde el hacer”, afirma.

En un escenario global donde los productos orgánicos y las prácticas sostenibles ganan cada vez más terreno, la UCSE apuesta a acompañar esa tendencia con una formación específica, accesible y conectada con las necesidades actuales. El título propio de Perito en Desarrollo de Jardines y Huertas se presenta así como una propuesta con identidad, proyección y sentido práctico: una invitación a aprender haciendo, a intervenir con criterio y a reconstruir, desde el conocimiento, un vínculo más saludable con el ambiente.

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